Por: Julián Pichardo
ALTAMIRA, PUERTO PLATA. – El Sindicato de Minibuses de las rutas Río Grande, Santiago y Altamira alzó su voz de protesta ante el progresivo deterioro de la carretera principal que conecta estas comunidades, responsabilizando directamente a la Corporación de Acueductos y Alcantarillados de Puerto Plata (CORAAPPLATA) por el abandono de los trabajos de excavación en la zona.
Según declaraciones ofrecidas por Miguel Peña Núñez, secretario de finanzas del gremio de transporte, la institución pública dejó una serie de zanjas abiertas tras realizar labores de reparación de tuberías, lo que ha convertido la vía en un verdadero peligro para los conductores y ha destruido tramos cruciales de la carpeta asfáltica.
Un peligro inminente para el transporte y los usuarios
Peña Núñez explicó que las condiciones actuales de la carretera representan un riesgo diario de accidentes de tránsito, especialmente durante la noche o en días de lluvia, cuando la visibilidad disminuye y las zanjas se llenan de agua, camuflándose con el entorno. Los choferes de transporte público, quienes transitan la ruta de manera constante para trasladar a cientos de pasajeros entre Santiago y los municipios de la parte oeste de Puerto Plata, sufren en carne propia las consecuencias de este descuido.
«Nuestras unidades de trabajo se están destruyendo de manera acelerada. El impacto constante con estos hoyos destruye los neumáticos, los trenes delanteros y los amortiguadores, lo que se traduce en pérdidas económicas insostenibles para los padres de familia que dependemos de este sindicato», enfatizó el dirigente choferil.
El impacto en el comercio y la comunidad
La carretera Río Grande-Altamira no solo es vital para el transporte de pasajeros, sino también para el flujo de productos agrícolas y el comercio interprovincial. El mal estado de la vía ralentiza los tiempos de traslado, eleva los costos operativos de los transportistas y afecta de manera directa a los residentes de las comunidades rurales circundantes, quienes se ven parcialmente incomunicados ante la renuencia de algunos choferes a arriesgar sus vehículos por el tramo dañado.
El sindicato señaló que, a pesar de que los trabajos de CORAAPPLATA concluyeron en su fase de fontanería hace semanas, el personal de la corporación se retiró del lugar sin proceder con el bacheo, la pavimentación o el reacondicionamiento del asfalto que fue removido.
Llamado urgente a las autoridades
Ante la falta de respuestas locales, el Sindicato de Minibuses hizo un llamado enérgico al director general de CORAAPPLATA y al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) para que intervengan de manera inmediata antes de que ocurra una tragedia vial.
Los transportistas advirtieron que, de no recibir una solución definitiva en los próximos días que contemple el cierre correcto y el asfaltado de las zanjas, se verán en la obligación de convocar a jornadas de protesta pacífica y paros escalonados en el servicio de transporte como medida de presión para salvaguardar la seguridad de los usuarios y el patrimonio de sus afiliados.











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